El pensamiento como un arte

Tener la idea de que llevar a nuestros hijos a clases de inglés para niños de primaria no les permite pensar sino actuar de una forma automatizada es un error, y es que el pensamiento no se trata de ir repitiendo por la vida algún conocimiento adquirido. Cuando ya somos grandes, vamos en busca de un sinnúmero de libros de autoayuda que nos prometen indicarnos el camino correcto y certero de como alcanzar todo aquello que hemos dejado tirado en el camino por no haber aprendido a echar mano de ello. 

Dichos libros nos brindan la ilusión de que podemos alcanzar la meta que nos propongamos, incluso la tan anhelada y plena felicidad. Otros van más allá, ya que pretenden enseñarnos a lidiar con la frustración y la desesperanza con la que cargamos debido a que no conseguimos alcanzar la felicidad. Sin embargo, aquí debemos dejar a un lado las pasiones y entender que la ayuda verdadera no proviene de la idea de otros de cómo se hace, sino en aprender personalmente cómo se desarrolla el pensamiento crítico desde nuestras circunstancias, desde nuestra perspectiva, y a partir de ello tomando las decisiones que más nos convengan. 

Y es que el arte de pensar es eso, conocer las distintas circunstancias que nos rodean y a partir de allí buscar la manera de interpretarlo de la forma más adecuada ajustados al contexto. Cuando una persona ha alcanzado dominar estos dos instrumentos, todas, o en su gran mayoría las decisiones en torno a determinado proyecto de vida que deseemos plantearnos alcanzarán muchas probabilidades de éxito. 

Los grandes filósofos

En medio de esta madeja en la que se convierte el pensamiento, nos topamos con el legado de un importante número de filósofos que pueden servir de apoyo al momento de asumir este tipo de retos. El arte de pensar se convierte en un ejercicio mental que se lleva a la práctica sin importar la  edad y ello permite que se perfeccione en la medida en la que uno alcanza a desprenderse del sinnúmero de prejuicios enjugados con los malos hábitos que vamos arrastrando a lo largo de nuestra vida. En el fondo, dichos hábitos no son más que un gran peso que nos trunca la libertad de expresarnos y pensar libremente con la idea de  desenvolvernos con verdadera soltura enfrentándonos con más garantías día a día.

Llevar una vida feliz

Como vemos, no existe un secreto en torno a ello, más bien es eso: dejar el secreto a un lado. De allí toda decisión se convertirá en un factor determinante para alcanzar de manera simple una vida feliz a través de la higiene mental. Es que el arte de pensar solo es filosofía, aunque muchos quieran complicarlo más, y ello solo nos conduce a desarrollar el amor por el conocimiento, que no es un descubrimiento reciente, sino que se encuentra entre nosotros desde hace más de 2000 años, en medio de los cuales se ha convertido en la herramienta primordial para de resolver gran cantidad de cuestiones tan imprescindibles como configurar una buena optima.